Salud

Ante la tensión de la pandemia, detéctala a tiempo: Depresión

En esta época todos podemos ser más propensos ante ella.

Toda la población está padeciendo de mucho estrés y ansiedad durante la cuarentena por el coronavirus, por esto es importante saber que la depresión es una enfermedad mental; no un defecto del carácter, caracterizada por la ausencia de afecto positivo, aplanamiento afectivo, descenso del humor disminución de la vitalidad, y a un cansancio exagerado que aparece incluso tras un esfuerzo mínimo; casi todos los días, durante dos semanas consecutivas o más.

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De todos los síntomas destacan la pérdida de interés y la incapacidad de disfrutar de las actividades y experiencias de la vida diaria.

El tipo de depresión dependerá de la persistencia, gravedad y el deterioro de la funcionalidad del paciente, existiendo diferentes niveles de severidad en la presentación de los síntomas, como sensación de fatiga física, malestar y vacilación que pueden llegar hasta la pérdida de la voluntad.

Causas y factores de riesgo

Es de origen desconocido, a pesar de las continuas investigaciones.

Se supone que aparece como resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales, mediados por complejas y sutiles alteraciones en las sustancias que regulan la actividad nerviosa cerebral.

Se reconoce que puede intervenir múltiples factores familiares, de la infancia así como adversidades psicosociales (que se enlistaran más adelante).

Lo más probable es una interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales.

Los factores de riesgo que pueden favorecer la presencia de un estado depresivo son:

  • Enfermedades crónico-degenerativas
  • El evento vascular cerebral (derrame cerebral, apoplejía)
  • Padecimientos neurológicos como Alzheimer y Parkinson
  • Diabetes mellitus
  • Trastornos del sueño
  • Dolor crónico
  • Discapacidad física, sensorial e intelectual
  • Trastornos cognitivos
  • Nivel socioeconómico (no es exclusivo de la pobreza)
  • Problemas psicosociales como la jubilación o pensión
  • Pérdida de la pareja
  • Disminución de la red social
  • Separación o abandono de los familiares o amigos
  • El estado civil
  • El estrés crónico
  • La exposición a adversidades a lo largo de la vida
  • La asociación con el consumo del alcohol y el tabaco
  • La discriminación
  • El uso de términos despectivos por la condición de las personas (ej.: adultos mayores)
  • Duelo reciente: por muerte de un familiar cercano o discapacidad reciente
  • Duelo crónico no resuelto por divorcio o viudez
  • Familia disfuncional
  • Antecedente familiar de depresión
  • Vivir sólo
  • Víctima de abuso psicosocial (económico, psicológico, sexual, etc)
  • Nivel educativo
  • Dependencia económica de familiares
  • Falta de metas en la vida
  • Adicciones previas: alcoholismo, tabaquismo, drogas, etc.
  • Cambios significativos en el estilo de vida.
  • Embarazo en mujeres con antecedente de depresión.

Los adultos en plenitud (adultos mayores) cuyas condiciones de vida son adversas son un grupo vulnerable, padecen aislamiento social, adicciones o comorbilidad importante y presentan mayor riesgo de depresión.

Los factores de riesgo para depresión, en este grupo, son:

  • Ambiente social y familiar
  • Presencia de enfermedades discapacitantes
  • Abandono familiar
  • Situación económica

Síntomas

  • Tristeza
  • Interés reducido en lo que ocurre a su alrededor
  • Falta de aseo o arreglo personal
  • Pérdida o ganancia de peso
  • Pérdida o aumento del apetito
  • Insomnio, típicamente de despertar precoz, o problemas de sueño
  • Cansancio
  • Sensación de culpabilidad
  • Incapacidad para concentrarse
  • Dificultad en la memoria o para tomar decisiones
  • Irritabilidad
  • Dolores generales
  • Pensamientos de suicidio
  • Enlentecimiento psicocomotriz (movimientos de acuerdo a la edad)
  • Fatiga crónica
  • Insatisfacción ante la vida
  • Pérdida de interés por realizar una actividad
  • Aburrimiento persistente
  • Miedo persistente
  • Sensación de inutilidad
  • Falta de deseo de salir del hogar a realizar actividades
  • Sentimientos de inferioridad
  • Ideas suicidas.

La presentación atípica de la depresión puede manifestarse a través de una sobreingesta de alimentos e incremento en las horas de sueño; este síndrome puede estar asociado a poca reactividad y respuesta anormal a relaciones afectivas e hipersensibilidad emocional.

En el adulto en plenitud puede existir ansiedad, predominio de los síntomas físicos sobre los afectivos, pérdida de memoria, deterioro cognoscitivo y síntomas sicóticos (ilusiones, delirios de persecución, sentimientos excesivos de culpa y nihilismo)

Diagnóstico

El diagnóstico de la depresión es clínico. La presencia de más de 5 de los síntomas en las últimas dos semanas confirman el diagnóstico de depresión siempre y cuando no sean secundarios a otras causas.

Deben descartarse, en primer lugar, causas orgánicas, farmacológicas o tóxicas compatibles con un cuadro similar al de un trastorno depresivo, pero es en último término la entrevista clínica la que ofrece los datos necesarios para el diagnóstico, cuando se cumplen los criterios establecidos más arriba.

Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa.

¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio.

Quien diagnostique también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio.

Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y, si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?

Existen también varios cuestionarios estandarizados que pueden ayudar a discriminar si existe o no un trastorno depresivo: como la Escala de Depresión de Yesavage, la Escala de Depresión de Zung, el Inventario de Depresión de Beck, el Test de Depresión de Goldberg o el Test de Depresión de Hamilton.

Algún estudio ha evaluado incluso la eficacia de dos simples preguntas para un diagnóstico rápido de elevada fiabilidad.

Desde la terapia de conducta el objetivo del diagnóstico está en realizar una evaluación individual, cuyos datos permitirán el diseño individual de tratamiento y controlar dicho proceso.

Los cuestionarios no serían usados para comparar distintos sujetos o para comprobar si alcanza una determinada puntuación. Sino que permiten comparar la puntuación antes y después del tratamiento, como una medida de control sobre las variables psicológicas en cuestión.

Tratamiento

Para la decisión del tratamiento, el médico debe discutir con el paciente y su familia, las alternativas terapéuticas, tomando en consideración otros factores como eventos previos de depresión, la presencia de problemas sociales o interpersonales asociados.

Prevención

Este padecimiento es una condición clínica prevenible, con la promoción de conductas favorables para evitar la aparición de síntomas depresivos como:

  • Promover el desarrollo de actividades físicas y/o sociales que ayuden a sentirse mejor a las personas (niños de todas las edades, adolescentes, adultos jóvenes, maduros y en plenitud)
  • Evitar el consumo de sustancia psicoactivas como el alcohol, el tabaco, las drogas, entre otras
  • Fomentar buenos hábitos higiénicos y dietéticos
  • Mantener un vínculo afectivo familiar en las mejores condiciones posibles como:
  • Bridar atención suficiente en tiempo y calidad
  • Evitar discriminación
  • Evitar el uso de términos despectivos que hagan referencia a una condición particular
  • Proporcionar una alimentación adecuada
  • Evitar dependencia física, psicológica, económica y social

Con información de Salud 180

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