Sucesos

Encuentran el cuerpo de un pescador ahogado en Zulia

En Zulia: Hallan el cadáver de un pescador

En la oscuridad de la noche del viernes 4 de agosto, en las profundidades marinas que rodean la península de Paraguaná, se desvaneció el rastro de un hombre cuyo nombre resonaba con admiración entre los valientes pescadores de la región. Pablo José, conocido con cariño como “Amarillo”, un intrépido navegante de las aguas, fue arrastrado sin piedad por una despiadada marejada desde la embarcación Don Segundo, donde compartía su travesía con Jesús Díaz, otro audaz pescador.
La noticia de la desaparición de Pablo José ha sumido en profunda consternación a la familia Velásquez Flores, quienes apenas un día antes celebraban con júbilo y alegría su cumpleaños número 63. Durante cinco décadas, este hombre había entregado su vida a la pesca y la navegación, encontrando en el vasto océano su identidad y propósito. Sin embargo, en un giro trágico del destino, el mar que tanto amaba se convirtió en su sepulcro final.
Fue en el zarpe desde el muelle de barrio Nuevo-Las Piedras donde se marcó el punto de no retorno en la vida de Pablo José, quien, desde aquel fatídico viernes, fue oficialmente declarado desaparecido. Mientras pescadores, seres queridos, valientes Guardacostas y incansables organismos de seguridad emprendían una desesperada búsqueda en los confines de la península de Paraguaná, las aguas caprichosas tomaron el control, llevando el cuerpo inerte del pescador a una distancia de aproximadamente 100 millas náuticas. Como cómplices silenciosas, las olas lo depositaron en la solemne orilla de Caimare Chico, en el municipio La Guajira, estado Zulia. Un destino cruel y despiadado que finalmente reveló su trágico desenlace.
La dolorosa noticia del hallazgo llegó a oídos del experimentado periodista Pedro Colina Depool, transmitida por los allegados de Pablo José. Con la partida de este amante del mar, sumergido en la eternidad líquida, el estado Falcón lamenta ya diez víctimas fatales por inmersión en lo que va de año. Una cifra que, tristemente, apenas se diferencia en una unidad de la estadística registrada durante el fatídico 2022. El mar, que brinda vida y sustento a tantos, también se erige como un implacable verdugo que se lleva consigo a valientes navegantes en su abismo sin fin. Una dolorosa realidad que persiste y que exige la máxima atención y precaución en las futuras travesías por los mares.
Suscríbete
Notifícame
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios