Un día como hoy en la historia

Nació Julio Cortázar

Julio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914 y falleció el 12 de febrero de 1984, fue un escritor argentino, renovador del género narrativo, especialmente del cuento breve, tanto en la estructura como en el uso del lenguaje. Se nacionalizó francés, como protesta ante la toma del poder de las diferentes juntas militares en Argentina, fue un autor plenamente integrado en la literatura hispanoamericana.

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Es considerado uno de los escritores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del cuento, la prosa poética y la narración breve en general, creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en Latinoamérica, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal y donde los personajes adquieren una autonomía y una profundidad psicológica pocas veces vista hasta entonces.

Entre sus obras destacaron: La Otra Orilla 1945. Bestiario 1951, Final del Juego 1956, Las Armas Secretas, 1959, Los Premios 1960, Historias de Cronopios y de Famas 1962, Todos los Fuegos el Fuego1966, Octaedro 1974. Deshoras 1982, Divertimento 1986 (obra póstuma) y Rayuela 1963, es la novela más trascendental del escritor argentino Julio Cortázar. Considerada como una de las novelas más influyentes de la literatura hispanoamericana contemporánea.


Nació Teresa de Calcuta

Teresa de Calcuta nació el 26 de agosto de 1910 y falleció en el año 1997, fue una monja católica de etnia albanesa, nacida en Skopje (actual capital de la Ex-República Yugoslava de Macedonia) y, posteriormente, nacionalizada india. Fue fundadora de la orden de las Misioneras de la Caridad y premio Nóbel de la Paz.

Agnes Gonxha Bojaxhiu, su verdadero nombre, ingresó a los 18 años en la orden de las Hermanas de Nuestra Señora del Loreto, en Irlanda. Estudió en Dublín y en Darjiling antes de aceptar los votos en 1937. A continuación dirigiría un colegio católico en Calcuta, donde la presencia de enfermos y moribundos en sus calles le llevó a pedir permiso para dejar su puesto en el convento y dedicarse, desde 1948, a cuidar a los enfermos.

Dos años después la diócesis de Calcuta aprobó la congregación de la Madre Teresa con el nombre de Misioneras de la Caridad. Más tarde, la orden fue reconocida como una congregación pontificia bajo la jurisdicción de Roma.

Sus miembros, además de los tres votos básicos de pobreza, castidad y obediencia, han de asumir, para ser aceptados en la comunidad religiosa, un cuarto voto: la promesa de servir a los pobres, a quienes la Madre Teresa describía como encarnaciones de Jesucristo.

En 1952 abrió en Calcuta la Casa de Moribundos Indigentes Nirmal Hriday (Corazón Puro); con el tiempo, extendió los centros de la orden por los cinco continentes. En reconocimiento a sus esfuerzos le fue concedido el Premio Nóbel de la Paz en 1979. En 1990, el papa Juan Pablo II le instó a que realizara sus tareas con menor rigor, debido a su cada vez más precaria salud.

Pese a ello, no abandonó la actividad a la que había consagrado su vida hasta el mismo momento de su muerte, ocurrida el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta. En octubre de 2003 fue beatificada por el papa Juan Pablo II en una multitudinaria ceremonia celebrada en la plaza romana de San Pedro.


Se realiza la primera ejecución en la silla eléctrica

El primer ejecutado con la silla eléctrica fue William Kemmler, acusado y hallado culpable de asesinar a su amante con un hacha. El 26 de agosto de 1890 se ejecutó la condena en la prisión de Auburn, Nueva York; según el relato de los cronistas que presenciaron el hecho, entre la primera y la segunda descarga, durante el minuto que tardó en recargarse el generador, se podía oír gemir al reo, quemado y todavía vivo.

En poco tiempo, la silla eléctrica se convirtió en el método de ejecución más extendido en Estados Unidos y continuó siéndolo hasta 1950. El condenado era atado a la silla y se le colocaban dos electrodos, uno en la cabeza y otro en la pierna; la electrocución se aplicaba en dos choques de 2.000 voltios con un tiempo intermedio.

El primero pretendía dejar al reo inconsciente y romper la resistencia de la piel. El voltaje se reducía en la segunda descarga para evitar que el prisionero se quemase. Aun así, el cuerpo alcanzaba temperaturas que rozaban los 60º C lo que producía graves daños internos. Cuando el proceso finalizaba, un médico debía certificar la muerte.

Luego el récord que supusieron las siete personas electrocutadas en Kentucky en julio de 1929, en la mayor electrocución masiva jamás realizada en EEUU, su uso comenzó a reducirse. La cámara de gas se impuso como método en la década de 1950, y posteriormente apareció la inyección letal.

Los políticos buscaban métodos más prácticos y económicos. A pesar de que muchos estados la eliminaron, varios estados mantienen la silla eléctrica únicamente como una opción a escoger por el reo, como Alabama, Florida, Carolina del Sur, Tenessee o Virginia.

Con información de History

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