Tuvo una revelación y se reencontró con el asesino de su madre: “Ahora es mi mejor amigo”

Jason Clark y Mariah Lucas.

Un hombre que asesinó a puñaladas a una madre de 22 años cumple su condena en prisión y terminó siendo amigo de la hija de su víctima que ahora es una mujer y tiene su propia familia.

En 1993, hace 26 años, fue asesinada Sharlene cuando un hombre, identificado como Jason Clark, que estaba bajo los efectos de las metanfetaminas la atacó a puñaladas al intentar robarle su dinero en un cajero automático en Australia.

La víctima murió ese mismo día y dejó sola a su hija de poco más de un año, Mariah Lucas.

La hija buscaba descubrir la verdad sobre la muerte de su madre y conoció a Clark, a quien ahora considera su amigo.

«Estoy orgullosa de llamar a Jason uno de mis mejores amigos», dijo Lucas.

La joven fue acogida por su tío cuando su madre fue asesinada, mientras crecía escuchó muchas historias sobre su madre, incluidos su amor por el anto y el baile.

Hace 12 años, su pariente le reveló la identidad del asesino de su madre y la joven decidió que era mejor no buscar más detalles sobre lo sucedido con su madre.

Cuando Lucas tenía 23 años fue sometida a una extracción de muelas de juicio que salió mal, desatando una infección que se volvió séptica y la dejó hositalizada en coma, durante ese tiempo experimentó visiones sobre su madre fallecida que buscaba la reconciliación con su asesino.

«Mi corazón se detuvo y vi a mamá, parada allí en la brisa, con un vestido blanco. Mis manos se extendieron hacia ella, pero ella sonrió y negó con la cabeza. Al volver en sí, sentí paz», señaló.

La joven interpretó este sueño como un mensaje del más allá que la llevó a acercarse al asesino de su madre y a pesar de la negativa y la molestia de sus familiares le envió una carta a Clark ofreciéndole perdón y rehabilitación.

«Te perdono y quiero que te perdones a ti mismo», fue parte de lo que le escribió al asesino de su madre.

Poco después de que enviara la carta, Javier Stauring, director ejecutivo de Healing Dialogue and Action, una organización benéfica para víctimas de homicidios, le ofreció a la joven reunirse con Clark quien estaba listo para salir de prisión en libertad condicional.

La hija conoció al asesino de su madre en 2016: «Estaba sentado en una silla temblando y respirando con dificultad, con lágrimas en los ojos. Todos mis nervios desaparecieron. Sin siquiera pensarlo, me acerqué a él y nos abrazamos. Las primeras palabras que salieron de mi boca fueron: ‘¿Por qué lo hiciste?’».

Discutieron sobre aquellos hechos que llevaron a la muerte de su madre, donde reveló su consumo de drogas y la desesperación que atravesaba en ese momento.

Aunque resulta extraño e inexplicable, la intensidad de este encuentro e tres horas forjó un vínculo entre Lucas y el asesino de su madre, una semana después la joven lo invitó a su casa para cenar con sus hijos de seis, cuatro y dos años.

En aquella invitación le dijo: «Conocerás a los nietos de mamá. Ella nunca tuvo esa oportunidad. Este es un privilegio que tienes que ganarte».

A los niños les explicó que ese hombre que estaba sentado en la mesa era el responsable de que la abuela no pudiera verlos crecer.

Seis años después de ese momento, Lucas admitió que la amistad entre ellos creció.

«Aprecio mucho mi amistad con Jason. A través de él aprendí el increíble poder curativo del perdón», aseguró.

Con información de Clarín.

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