Responde la duda ¿Cambia nuestra personalidad conforme a la edad?

¿Significa eso que cambiamos con el paso del tiempo?

Muchos se lo preguntan, cuando eras niño eras más dulce, más tímido, más salvaje, más divertido… si no son nuestros padres o amigos los que nos recuerdan cuánto hemos cambiado, somos nosotros mismos los que, echando la vista atrás, nos percatamos de que la persona que éramos hace unos cuantos años ha dejado de existir, o mejor dicho, ha evolucionado para convertirse en otra completamente diferente.

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¿Significa eso que cambiamos con el paso del tiempo? ¿Nuestra personalidad está hecha de pequeñas fallas que se van conformando? Lo cierto es que sí. Es normal, al fin y al cabo, pues entre la adolescencia y la edad adulta atraviesas miles de cambios que van forjando ese yo futuro. Relaciones de pareja que acaban siendo un éxito o un fracaso, trabajos diferentes, viajes, cortes de pelo y amigos que van y vienen. Dentro de esa amalgama, tu esencia invariablemente va variando.

Antes de nada habría que comprender qué es la personalidad: se trata del patrón de pensamientos, sentimientos y comportamientos exclusivos de una persona. Y, si pensabas que es algo fijo, te equivocabas. «La personalidad es un fenómeno en desarrollo. No es solo algo estático en lo que estás atrapado y que no puedes superar», explica el psicólogo Brett Roberts a ‘Live Science’.

La personalidad es el patrón de pensamientos, sentimientos y comportamientos exclusivos de una persona, pero no es estática

Por supuesto, eso no significa que seas una persona diferente conforme te levantas, sino que esos cambios graduales son imperceptibles a corto plazo. Pero suceden. Así lo atestiguan varios estudios dirigidos por Roberts que examinan las personalidades de los participantes con regularidad durante muchos años. Sugieren que nuestra personalidad es estable en escalas cortas de tiempo.

Si alguna vez has derramado una lágrima al oír tu canción favorita, no estás solo. Es muy común y quiere decir algo sobre tu personalidad

En un estudio publicado en 2000, analizaron y siguieron a varios participantes de edades comprendidas entre la infancia y los 70 años aproximados. En él, se midieron los conocidos como ‘Cinco Grandes’, un conjunto de rasgos que incluyen la extroversión, amabilidad, conciencia, apertura a la experiencia y neuroticismo y son un pilar fundamental en la investigación de la personalidad. Descubrieron así que los niveles individuales de cada rasgo de personalidasd tendían a mantenerse constantes dentro de cada década.

Según argumentan, el patrón de consistencia comienza alrededor de los 3 años o incluso antes. Cuando los investigadores hicieron el análisis con niños no midieron los rasgos de personalidad de la misma manera que con los adultos. Observaron, eso sí, su temperamento y la intensidad de las reacciones de los pequeños. «Llegamos al mundo con temperamentos únicos, y la investigación sugiere que nuestros temperamentos de niños (por ejemplo, si somos ansiosos, tranquilos o propensos a las rabietas) corresponden a los rasgos de personalidad que marcarán nuestra vida adulta. Un tímido de tres es diferente a un tímido de 20, pero hay un núcleo subyacente», explicaron fuentes de la investigación. Un estudio del 95 que siguió a varios niños hasta su edad adulta descubrió que aquellos que eran más retraídos tendían a convertirse en adolescentes más infelices.

Nuestras personalidades van cambiando de manera gradual, y siempre a mejor. Es lo que los psicólogos llaman el paso a la madurez

Las conclusiones más claras es que nuestras personalidades van cambiando de manera gradual, y siempre a mejor. Es lo que los psicólogos llaman el paso a la madurez. Por ejemplo, un estudio realizado en los años 60 con estudiantes de secundaria descubrió que, años después, cuando esas mismas personas ya habían alcanzado la mediana edad se sentían mucho más seguros de sí mismos y tendían más al autocontrol. Esto último es bastante remarcable, pues hay una gran evidencia de que el autocontrol de una persona de 30 años parece ser, en promedio, mayor al de una persona de 20. Al mismo tiempo, las personas que son relativamente calmadas a los 18 años también tienden a conservar la calma los 30 años.

Detalles rutinarios como las expectivas de vida, el trabajo, la universidad o el matrimonio son los que realmente van forjando nuestra personalidad

Entonces, ¿por qué cambiamos tanto? Según explican los psicólogos, tiene que ver menos con sucesos dramáticos como una separación o la pérdida de un ser querido, aunque estos eventos desde luego que refuerzan la personalidad, y más con pequeñas cosas que nos van sucediendo a lo largo de nuestra vida. Detalles rutinarios como las expectivas de vida, el trabajo, la universidad o el matrimonio son los que realmente van forjando nuestra personalidad. En definitiva, con el tiempo, la personalidad cambia, de manera progresiva y constante, como las placas tectónicas que se desplazan en lugar de un terremoto. «Es decir, a lo largo de la vida, ¿en qué medida nos convertimos en una persona diferente?» concluye Roberts, con una pregunta abierta.

Con información de MSN

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