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Panamá limita su tránsito a 32 barcos máximo por día tras crisis de agua

Canal de Panamá

El Canal de Panamá, cuyas operaciones dependen en gran medida del agua proveniente de las lluvias que alimentan los lagos Gatún y Alhajuela, se enfrenta a una escasez sin precedentes. Esta situación no solo afecta el funcionamiento del Canal, sino que también pone en peligro el suministro de agua potable en una vasta extensión del país.

La ausencia de precipitaciones pluviales, atribuida a los efectos del cambio climático y la perturbadora influencia del fenómeno de El Niño, ha obligado al Canal a reducir drásticamente el número de tránsitos desde el pasado 30 de julio, en aras de conservar este preciado recurso líquido. Antiguamente, una nutrida flota de alrededor de 40 barcos atravesaba diariamente las majestuosas esclusas del Canal, sin embargo, esa cifra se ha visto mermada considerablemente, permitiendo ahora únicamente un máximo de 32 embarcaciones en su tránsito. Además, el calado de los imponentes navíos se ha visto disminuido a 44 pies (13,4 metros), dos pies menos que en épocas anteriores.

Las restricciones implementadas en el Canal han desencadenado un drástico incremento en la cantidad de embarcaciones que esperan pacientemente en fila para cruzar. Previamente, hasta 90 barcos aguardaban con anhelo su oportunidad de atravesar esta maravilla de ingeniería desde ambos extremos. Sin embargo, hoy en día, esta cifra ha ascendido a alrededor de 130 embarcaciones, alcanzando incluso picos de 160 en algunos casos excepcionales.

El tiempo de espera también ha experimentado un notable aumento. Mientras que en tiempos pasados los barcos solían aguardar de 3 a 5 días para sortear el Canal, actualmente el tiempo de espera ha ascendido a 19 días, aunque en la actualidad se ha logrado reducir a 11.

Es imperativo resaltar que el Canal de Panamá no se encuentra cerrado en su totalidad, pero las restricciones han desencadenado una serie de complicaciones logísticas y considerables retrasos en el comercio marítimo. Los barcos deben reservar sus cupos con anticipación, y aquellos que no cuenten con una reservación previa se ven obligados a esperar indefinidamente para poder atravesar esta magnífica obra de ingeniería.

Las medidas restrictivas implementadas en el Canal tienen el potencial de generar un impacto significativo en el comercio internacional, ya que la reducción del calado implica una capacidad de carga menor para los barcos y, en consecuencia, ingresos por peajes más bajos para Panamá. Se estima que el número de toneladas que transitarán por el Canal será inferior a 500 millones el próximo año, en comparación con los 518 millones registrados el año pasado. Esta disminución se traducirá en una caída de ingresos de aproximadamente 200 millones de dólares.

La Autoridad del Canal de Panamá alberga la esperanza de levantar estas restricciones si las bendiciones del cielo incrementan su caudal hasta finales de este año. No obstante, esta crisis hídrica ha generado una intranquilidad palpable en cuanto a la capacidad del Canal para adaptarse a desafíos futuros y continuar siendo una ruta de vital relevancia para el comercio internacional.

A pesar de estas dificultades, se espera que el impacto en el comercio global durante el presente año sea menos devastador que el causado por la pandemia de COVID-19. La Autoridad del Canal de Panamá se encuentra inmersa en la búsqueda de soluciones a largo plazo que garanticen un suministro adecuado de agua y preserven la relevancia de esta vía acuática como una ruta comercial internacional de vital importancia.

 

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