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Masacre en el kibutz Kfar Aza: Hamas cobra la vida de 40 bebés

En un inquietante episodio que ha estremecido este apacible enclave pastoral desde su establecimiento en 1951, 70 individuos armados con kalashnikovs, machetes, granadas y la distintiva cinta verde de fidelidad a Hamas y a la yihad irrumpieron con violencia, sembrando el terror en sus calles.

En medio del feroz enfrentamiento armado, uno de los valientes habitantes de esta comunidad se convirtió en la primera línea de contención improvisada, cayendo en el cumplimiento de su deber. Mientras tanto, otros residentes fueron víctimas de una cruel embestida en sus propios hogares, algunos encontraron la muerte en sus camas y otros en las cunas que representaban la inocencia más vulnerable.

Con gran pesar, fuentes israelíes han confirmado que los bárbaros de Hamas llevaron a cabo una masacre de proporciones inimaginables en estos atroces ataques terroristas de tintes yihadistas. Se estima que 40 bebés inocentes perdieron la vida en medio de esta inhumana tragedia. Israel, en un gesto de profundo respeto, honrará a cada una de las víctimas.

En el primer día de apertura del kibutz, tras tres jornadas teñidas de sangre, silencio e incertidumbre, un grupo de periodistas extranjeros fue testigo directo de la devastación. El oficial Itai Veruv compartió un testimonio desgarrador, mostrando a los periodistas las escenas desoladoras que dejaron a su paso. “En esas habitaciones y salas, donde las madres y los padres buscaron refugio, se encuentran ahora los cuerpos sin vida de los bebés inocentes. Es una imagen que nunca podré borrar de mi mente”, compartió con voz entrecortada.

Con firmeza, Veruv subrayó que este no fue un campo de batalla, sino un kibutz convertido en escenario de una masacre perpetrada por terroristas despiadados. Aunque se han recibido informes sobre decapitaciones de bebés, aún no se ha obtenido una confirmación oficial de estos actos de salvajismo sin precedentes.

La indignación se hace eco entre los testigos, los medios de comunicación y los líderes que han presenciado los horrores de cerca. No escatiman en comparar estos actos con las atrocidades cometidas por los nazis o los terroristas de Daesh (ISIS). Esta conmoción se traduce en una exigencia unánime de una respuesta militar sin precedentes, una acción decidida para poner fin a esta violencia sin sentido.

El ministro de defensa, Yoav Gallant, emitió un contundente mensaje: “Esto es el Daesh de Gaza. Hemos dejado atrás cualquier restricción. Nos enfrentaremos a Hamas con determinación. Israel no puede permitir que arrebaten impunemente la vida de sus hijos”. Gallant reconoció que esta ofensiva podría prolongarse durante meses, pero la seguridad y el futuro de Israel están en juego.

El dolor que ha invadido Kfar Aza perdurará durante mucho tiempo, dejando cicatrices imborrables en el tejido de esta comunidad resiliente. La tragedia ha dejado a su paso un profundo impacto emocional y físico, recordándonos la importancia de la paz y la seguridad en esta región asolada por el conflicto.

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