Política

Incrementa número de presos políticos durante la cuarentena

El régimen ha incrementado la represión y persecución. Foto: Referencial.

La organización no gubernamental Foro Penal ha registrado 70 nuevos detenidos por razones políticas durante la cuarentena, mientras los familiares de los presos políticos viven con la angustia por las precarias condiciones de reclusión, como hacinamiento en celdas hasta de 2×2, falta de acceso a agua potable, a una alimentación balanceada atención médica.

«Los presos políticos están en un estado de total vulnerabilidad. Están en lugares sucios, donde la comida es deficiente, no hay medicinas ni agua. No les dan implementos de limpieza ni de aseo personal», manifestó Ana María Da Costa, activista de derechos humanos y hermana del preso político Vasco Da Costa.

Intensifican la persecución

Defensores de los derechos humanos y familiares de presos políticos denunciaron que el régimen aprovecha la cuarentena para intensificar la persecución, la represión, los traslados ilegales y las torturas psicológicas.

Hasta el 23 de abril el Foro Penal documentaba 70 arrestos políticos. De acuerdo con Gonzalo Himiob, director vicepresidente de la ONG, estas detenciones fueron motivadas por tres razones: la primera, es por el supuesto golpe de Estado denunciado por el chavismo en marzo; la segunda, las informaciones que han divulgado comunicadores sociales y profesionales de salud sobre el covid-19; y la tercera, por protestar por la precaria situación del país.

«También ha habido centenares de retenciones de personas que son acusadas de incumplir la cuarentena lo cual, en la generalidad de los casos, no tiene base legal», resaltó Himiob.

Además de intensificar la persecución, denunció que las limitaciones de movilidad «han servido de excusa para impedir la defensa de los detenidos y para violar aún más el debido proceso».

Indicó que aprovechando las limitaciones que ha impuesto la cuarentena, ejecutan traslados de procesados sin autorización judicial. Esta actuación vulnera el artículo 125 del Código Orgánico Penitenciario, advierte.

Los familiares pensaron en un primer momento que los traslados se debían a la sublevación de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana del 16 de abril en la cárcel militar de Ramo Verde. Sin embargo, lo descartaron posteriormente porque hubo traslado de presos políticos de otros componentes.

Un movimiento similar se presenta en la Dirección de Contrainteligencia Militar, donde algunos reclusos llamaron a sus parientes para pedir uniforme de mono azul oscuro y franela azul clara.

«No sabemos el porqué de los traslados; estamos en incertidumbre. No sabemos si será un juego de sacar gente de Ramo Verde a la Dgcim y de la Dgcim a Ramo Verde, hacer como una rotación que ya el general Terán había mencionado en una oportunidad», dijo Keyla Flores, esposa del teniente coronel de Aviación Ruperto Molina.

Sin comunicación

Desde el 13 de abril, cuando se anunció el primer caso de covid-19, los presos políticos no ven a sus familiares, aunque en algunos centros de reclusión han recibido comidas, medicamentos y productos de higiene.

Los parientes que pueden se dirigen al lugar de detención, entregan la comida, los medicamentos, y los artículos de limpieza e higiene. En algunos casos, indicó Da Costa, han contado con la colaboración del Foro Penal, que ha trasladado a familiares con todos esos implementos debido a la falta de transporte y de gasolina.

Los únicos que aún mantienen el contacto con familiares en la cuarentena son los procesados que se encuentran en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo. No obstante, la activista señaló que no ha podido ver a su hermano porque el jefe de seguridad rompió el pase de visita. Vasco Da Costa está internado en el centro de salud, debido a una intervención por carcinoma en el ojo izquierdo.

«Me dijo que Vasco es diferente, pero él es es igual a cualquier otro preso político que esté en otra área de procesados militares», expresó.

Sin embargo, le reciben los alimentos, la ropa y medicinas aunque la dejan esperando a la intemperie a que bajen a buscar las cosas.

«Un día pude hablar con él; me dijo que le evaluaron su ojo izquierdo y que en la cicatriz presenta una pequeña carnosidad e irritación que tiene que ser evaluada. En el ojo derecho presenta una catarata, que cuando abran los servicios médicos verán si es de operación. Pero hace más de un mes que no veo a mi hermano, ni puedo constatar si está bien o no porque me lo prohíben», precisó.

La Dgcim no recibe comida

En la Dirección de Contrainteligencia Militar llamaron a los familiares hace dos semanas para indicarles el día en el que podían entregar las medicinas y los artículos de aseo personal. Sin embargo, los parientes no llegaron a la Dgcim, sino que hicieron la entrega en el centro comercial Boleíta Center.

«Tenemos cinco semanas y no hemos tenido información de ellos, más allá de una llamada de un funcionario de la Dgcim. No podemos acercarnos hacia allá, no hay acceso», indicó Keyla Flores.

Mientras otros centros penitenciarios reciben alimentos y los detenidos tienen acceso a los abogados, la Dgcim no permite la entrega de comida ni la atención jurídica. «Es el único centro de reclusión que actualmente no recibe ningún tipo de alimento», alertó Flores.

Denunció, además, que a los presos políticos recluidos en la denominada «Casa de los sueños» no les permiten comunicarse con sus familiares ni asearse con regularidad. Entre tanto, a los detenidos por delitos comunes les permiten al menos una llamada semanal y asearse diariamente.

«No entendemos por qué a los presos del sótano 2 -delitos comunes- les permiten las llamadas, pero a los otros militares privados no le permiten ni acceder al baño», subrayó.

Preocupación

Los familiares de los presos políticos manifestaron su preocupación por su estado de salud y su temor a que puedan contraer el covid-19.

«Tememos que se compliquen de salud porque no tenemos conocimiento si ellos están saliendo al sol, reciben atención médica, si los que tienen tratamientos los reciben», señaló Flores.

La entrada y salida frecuente de funcionarios de los centros de reclusión y los traslados sin justificación también preocupa a los familiares.

«Con tanta entrada y salida de la Dgcim, evidentemente los familiares de los presos políticos están aterrados, tienen miedo de que cualquier funcionario porte el virus y los contagien. Están en  estado de vulneración, expuestos a cualquier cosa; si alguno de ellos se enferma sería la contaminación de toda la cárcel», enfatizó Da Costa.

 

Con información de El Nacional

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